miércoles, 30 de octubre de 2013

La Ilustración en España


Ilustración
Esquema
  1. Ilustración española
    1. Carácter de la Ilustración española: minoritaria y elitista
    2. Generación de ilustrados: Feijoo, Jovellanos, Floridablanca, Aranda...
  2. Principales preocupaciones:
    1. Educación
      1. Economía
      2. Crítica a la Iglesia: Racionalismo “versus” dogmatismo, progreso material
      3. Despotismo ilustrado
        1. Colaboración de los ilustrados españoles con la monarquía
        2. Regalismo.
        3. Limitaciones y contradicciones
          1. Consecuencias
            1. Liberalismo
          En la segunda mitad de siglo XVIII, dentro de una minoría culta en un contexto general de atraso, surgieron una serie de pensadores ilustrados que se distinguen por su espíritu crítico, interés por la ciencia y compromiso con la idea de progreso.
          Una de sus mayores preocupaciones fue la educación pues estaban convencidos de que únicamente la mejora del nivel cultural podía sacar al país de su atraso. 
          La segunda preocupación básica fue la cuestión económica, ya que eran conscientes del atraso del país, en relación a otras potencias europeas. En su análisis coincidían en que el origen de los males económicos que aquejaban España provenía de la gran cantidad de tierras amortizadas en manos de la nobleza y el clero, del excesivo control sobre las actividades económicas y del desconocimiento de nuevas técnicas e inventos. Destacan medidas como  la creación de las Sociedades Económicas de Amigos del País para mejorar la agricultura, el comercio y la industria mediante el estudio y la experimentación. Se declaró honestas todas las profesiones (1783), se limitaron los privilegios de la Mesta, se colonizan nuevas tierras en Sierra Morena, se liberaliza el comercio colonial y se establece la libre circulación de granos. En Aragón destacó la construcción del Canal Imperial de Aragón, proyecto de Pignatelli.
          Como el pensamiento ilustrado se apoyaba en la razón y defendía la felicidad terrenal, se oponía a la Iglesia, que era identificada como uno de los principales obstáculos para el progreso. Además, criticaron el elevado número de eclesiásticos.
          Con Carlos III se inicia en España la etapa de despotismo ilustrado. Este monarca contó con ministros y colaboradores ilustrados y regalistas (Campomanes, conde de Floridablanca, conde de Aranda, Jovellanos), defensores de la autoridad del rey frente a la Iglesia. Se recortó la inmunidad eclesiástica, se redujo la autoridad papal (Concordato de 1753) y se restringió la actividad de la Inquisición. En este contexto se entiende la expulsión de los jesuitas en 1766.
          Sin embargo, el motín de Esquilache (1766), demostró lo difícil que era imponer el cambio en España. Desde los años de 1780 una minoría ilustrada se radicalizó y buscarán una alternativa al antiguo régimen, convertiendo la Ilustración en Liberalismo. La oportunidad se les presentaría en 1808.

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