Al-Andalus
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Al-Andalus
es el nombre del Estado que los musulmanes instituyeron en la
Península Ibérica a partir del año 711. Distinguimos 5
etapas: El emirato dependiente del Califato Omeya de
Damasco; el emirato independiente creado por el último
superviviente omeya Abd al-Rahman I, que ya sólo acata la
autoridad religiosa del califato abasí de Bagdad; el
califato de Córdoba, período de máximo esplendor en que Abd
al-Rahman III se erige en califa (jefe espiritual y temporal de
todos los musulmanes de Al-Andalus), quien logra la unidad del
territorio y fortalece el Estado. Tras la dictadura militar de
al-Manzur se desintegra el territorio a causa de las
divisiones internas, dando paso al reino de Taifas; en esta
etapa tiene lugar el avance cristiano y las invasiones norteafricanas
de almorávides y almohades. Por último, el reino
nazarí de Granada es conquistado por los cristianos en 1492.
La
organización del Estado la encabeza el emir, posteriormente
califa, quien detenta la autoridad absoluta. Es ayudado por el
Hachib (primer ministro) y los visires que se hallan al
frente de los divanes (ministerios). Las coras o
provincias son gobernadas por los valíes (gobernadores). La
justicia es administrada por los cadíes (jueces). El poderoso
e influyente ejército está dirigido pos la aristocracia y en él
hallamos numerosos mercenarios.
Hay
que destacar que Al-Andalus fue una sociedad urbana, la más
desarrollada y avanzada de Europa y una economía monetaria
sin paragón con los reinos cristianos. En la ciudad, verdaderos
centros económicos, se ubica una activa industria artesanal. Su
agricultura es intensiva gracias a las técnicas de regadío y
se introducen nuevos productos (agrios, arroz, algodón, azafrán,
morera, caña de azúcar...). Al-Andalus, al formar parte parte del
amplio mundo musulmán que controla las rutas terrestres y marítimas,
practicó un activo comercio exterior.
Su compleja sociedad
está formada por grupos étnico-religiosos: musulmanes:
árabes, bereberes y muladíes (hispanogodos
islamizados), y por “gentes del Libro”: cristianos
mozárabes y judíos. Hubo tolerancia religiosa al
principio, luego sufrió vaivenes. Como grupos sociales:
aristocracia (jassa), burguesía (famnia), plebe
urbana, campesinos y esclavos.
La
permanencia del Islam dejó un legado cultural de enorme
transcendencia. Desde al-Andalus se irradió el racionalismo
de la filosofía y ciencia griega gracias a figuras como Averroes y
Maimónides. Fueron importantes los estudios de matemáticas y
de las ciencias aplicadas como la medicina y la cirujía.
El castellano posee inmumerables términos de raíz árabe,
como árabes son numerosos topónimos de nuestra geografía:
Alfajarín, Albarracín, Alquézar. Aún nos maravillas sus obras
artísticas: mezquita de Córdoba, Alhambra de Granada,
Aljafería de Zaragoza.
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